La mariposa: ¿Por qué el esfuerzo es necesario para volar?

Imagen de archivo deoao.org

La mariposa: ¿Por qué el esfuerzo es necesario para volar?

Una madre me cuenta la historia de su hija. En realidad, no sabe qué le pasa a la niña: no crece lo suficiente, está siempre resfriada, en el colegio no le entienden y apenas tiene amigas. Me confiesa que está pensando en probar con aceite de carpincho o en darle unas vitaminas de no sé qué. No le deja salir porque teme que se enfríe o porque piensa que sus pocas amigas no la tratan bien…

No recuerdo la cantidad de dificultades que mencionó. Parecía que el mundo entero estaba tramando algo contra su hija. Toda la conversación me hizo recordar la famosa historia de aquel hombre y su mariposa:

El regalo del capullo

Un hombre encontró un capullo de mariposa y se lo llevó a casa para poder ver el momento en que saliera. Un día, vio que había un pequeño orificio y entonces se sentó a observar por varias horas. Vio que la mariposa luchaba por abrirlo más grande para poder salir.

El hombre observó que la mariposa forcejeaba duramente para pasar su cuerpo a través del pequeño agujero, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento. Parecía que se había atascado.

La trampa de la falsa ayuda

Entonces el hombre, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó al lado del agujero para hacerlo más grande. Así fue como, por fin, la mariposa pudo salir. Sin embargo, al salir, tenía un cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.

El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo, el cual se contraería al reducir lo hinchado que estaba.

El propósito de la lucha

Ninguna de las dos situaciones sucedió. La mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas. Nunca pudo llegar a volar.

Lo que el hombre, en su bondad y apuro, no entendió fue que la restricción de la apertura del capullo y la lucha requerida para salir por el diminuto agujero era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar. Al privar a la mariposa de la lucha, también le fue privada su salud.

Entrenar para la vida

Las luchas son lo que necesitamos en la vida. Si la naturaleza nos permitiese progresar sin obstáculos, nos convertiría en inválidos. No podríamos crecer ni ser fuertes.

¡Cuánta verdad hay en esto! ¡Cuántas veces hemos querido tomar el camino corto para salir de dificultades, tomando esas tijeras y recortando el esfuerzo para poder ser libres!

Para ser un buen atleta o un buen futbolista hay que entrenar muchas horas. Para ser un buen médico o un buen abogado hay que superar cinco o seis años de estudios. Del mismo modo, para poder volar, tener personalidad y ser buena persona, se necesitan años de lucha y paciencia contra las acechanzas de cada día.

Una invitación a la paciencia

¿Por qué siempre queremos superar las barreras por abajo, en tiempo récord, en lugar de saltarlas? ¿Por qué buscamos que otros nos hagan el trabajo? ¿Por qué no tendremos más paciencia ante los obstáculos que la vida nos regala? ¿Por qué no luchar por superar con coraje y valentía los retos de cada momento?

Querida mamá: deja que esa mariposita consiga sus alas por sí misma… y verás cómo volará.


Del libro: Buenas Noticias del Padre Gumer, pp. 121-122. Autor: Gumersindo Meiriño Fernández

📺 Espectáculo de la naturaleza: En el enlace de este vídeo puedes ver el paso real de oruga a mariposa.

 

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