Un viaje espiritual para descubrir si vives anclado en el pasado, perdido en el futuro o plenamente en el presente de la Resurrección
La Alegría Transforma
Con motivo de las fiestas de Pascua, la Resurrección de Cristo, todo parece funcionar a un ritmo distinto. Las caras se vuelven más alegres, risueñas… Y en este caminar, me encontré con tres personajes: el muerto, el ilusionista y el vivo.
El pasado te aprisiona: El Muerto
«¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?» (Lc 24,5)
Al muerto lo encontré recordando una experiencia en el Seminario, en mis años de adolescencia. Había vivido con tanto entusiasmo el Jueves santo y, sobre todo, me había tomado tan en serio la oración ante el Monumento que, cuando llegó el Viernes y el Sábado, que no había Monumento, me pareció que no sabía qué hacer o a dónde ir a orar.
Este es uno de los riesgos, quedarnos en el pasado, mirando la sepultura, paralizados en el ayer. Unas mujeres acudieron a la sepultura de Jesús para ungirlo y unos ángeles se les aparecieron y les dijeron: ¿por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? Cuando vivimos recordando, pensando en el pasado, en lo que hemos vivido en épocas anteriores nos pasa como a estas mujeres perdemos el contacto con lo real. Algunos se dicen cristianos pero no lo son, porque creen en los muertos. Volver la mirada atrás es casarse con un muerto. El pasado no existe. Ya está enterrado. Si uno se casa con un cadáver y duerme con con él ¿qué le pasa? Estamos hablando del muerto.
La trampa:
- Vivir mirando la sepultura del ayer
- Cristianos que creen en muertos, no en el Resucitado
- Como quien se casa con un cadáver: ¿qué vida puede esperar?
El espejismo del Futuro: El Ilusionista
«¿Qué hacéis mirando al cielo?» (Hch 1,11)
El otro extremo es vivir en la ilusión del futuro. Cuando Cristo, después de aparecerse a los discípulos, se fue de este mundo terrenal (en la teología católica eso se llama la Ascensión de Jesús en cuerpo y alma al cielo), muchos de sus seguidores empezaron a soñar con la nueva venida de Jesús en el futuro. Así surgieron grupos, que todavía tienen alguna vigencia, como los milenaristas. Viven pensando en cuándo va a regresar el Maestro para poner orden y establecer el verdadero Reinado de Cristo. Creen que lo mejor está por venir y viven preparándose para ello. Les pasa como aquellos apóstoles que miraban al cielo viendo cómo Jesús se elevaba y entonces se les aparecieron unos ángeles que les dijeron: Qué hacen ahí pasmados mirando al cielo el mismo que ven subir volverá. Y así viven en la ilusión de un futuro pero se olvidan del hoy, del presente. Navegan en el mundo de lo irreal. Estamos hablando del ilusionista.
La trampa:
- Soñar con «cuando Cristo vuelva» mientras se pierde el hoy
- Vivir en la irrealidad de un mañana hipotético
- Angustia por lo que podría ser, en lugar de paz por lo que es
La Pascua en el Presente: El Viviente
«A cada día le basta su afán» (Mt 6,34)
En el camino del medio está el que vive el hoy. Conoce su pasado, lo ha masticado, lo ha digerido, le da gracias a Dios por todo lo vivido. Es experiencia que le ayuda a analizar el presente y elegir sabiamente. Vive de acuerdo aquella máxima sabia, «A cada día le basta su propio afán». Proyecta el futuro pero viviendo el presente. Duerme en paz porque ni el pasado ni el futuro le privan del sueño, y así resucita alegre y optimista cada mañana en el presente de cada día. Estamos hablando del resucitado, del que vive, el Viviente.
El verdadero resucitado:
✓ Integra el pasado como aprendizaje, no como prisión
✓ Planifica el futuro sin idolatrarlo
✓ Vive el presente con gratitud y plenitud
✓ Duerme en paz y despierta alegre hoy
Con cuál te identificas: Muerto- Ilusionista- Viviente
Mira en tu interior:
🔹 ¿Revives constantemente heridas pasadas? (Muerto)
🔹 ¿Postergas tu vida esperando «el momento perfecto»? (Ilusionista)
🔹 ¿Abrazas el don del presente con fe y acción? (Viviente)
¿En cuál te reconoces? ¿Con quién te identificas?
La Pascua no es un evento histórico… es un modo de vivir.
Gumersindo Meiriño Fernández ✍️
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