El Bueno, el Malo y… Dios

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Sur de Argentina, imagen de Alfonso Cutro

La Búsqueda de un hombre Bueno
un encargo del cielo

El Encargo de Narada

Narada, el arcángel de Dios, recibió un importante encargo: descender a la tierra para descubrir un verdadero devoto. Durante su viaje, se encontró con dos personas: un anacoreta y un borracho.

El Encuentro con el Anacoreta

Narada se presentó al anacoreta y le dijo: “Busco a un devoto de Dios”. El anacoreta, que se llamaba Bhadraka, respondió: “Soy Bhadraka, un viejo anacoreta que lleva ochenta años practicando rigurosamente la disciplina física, pero parece que no consigo nada con esto”. Narada, impresionado, contestó: “Estoy emocionado con tu devoción”.

La Desesperación del Borracho

Luego, Narada se encontró con un borracho que estaba tratando de clavar una estaca en el suelo. El joven maldecía y gritaba: “Eh, Dios, si no me ayudas a clavar esta estaca, te la voy a clavar en el corazón”. Narada, sorprendido, le dijo: “Estúpido borracho, ¿no tienes miedo de maldecir a Dios?”. El borracho respondió: “Claro que no, Él me entiende mejor que tú”. Luego preguntó: “¿Quién eres?”. Narada se presentó: “Soy un ángel del cielo y he venido a buscar devotos verdaderos de Dios en la tierra”. El borracho, escéptico, dijo: “¿De verdad? Bueno, ¿podrías recomendarme a Dios, aunque yo haya sido un poco malo? Por favor, pregúntale por qué ha tardado tanto en visitarme y cuándo va a venir.” Pensando para sus adentros, “No sueñes con ver a Dios”, Narada se fue de vuelta al cielo.

La Respuesta de Dios

Al llegar al cielo, Dios no conocía al anacoreta, pero se rió cuando Narada le habló del joven borracho. Cariñosamente, le dijo: “Ah, Narada, te demostraré cuál de los dos hombres que has visto es un verdadero devoto. Vuelve a la tierra otra vez y primero ve a ver al anacoreta, Bhadraka, y dile: ‘Le di tu mensaje a Dios, pero está muy ocupado pasando millones de elefantes por el ojo de una aguja. Cuando termine, te visitará’.”

La Ira del Anacoreta

Narada regresó a la tierra y entregó el mensaje de Dios al anacoreta. Bhadraka, al escuchar esto, se llenó de cólera y gritó: “¡Fuera de aquí, tú, Dios y todos los chiflados! ¿Quién ha oído jamás que alguien pase elefantes por el ojo de una aguja?” «Y, para esto he estado ochenta años practicando penitencias y orando. He perdido el tiempo estúpidamente».

La Alegría del Borracho

Narada, después, se dirigió hacia el borracho. En cuanto apareció, el joven corrió hacia él y le preguntó: “Eh, Narada, ¿qué contestación te dio Dios a mi mensaje?”. Cuando el joven escuchó lo que Dios había dicho, comenzó a bailar de alegría, proclamando: “Aquel que en un instante puede enviar mundos a través del ojo de una aguja, hace mucho que habrá acabado de pasar elefantes por el ojo de una aguja. En un minuto estará conmigo y, cuando venga, mi amor por Él me hará olvidar el hábito de beber y todas mis malas acciones y terminaré de clavar todas las estacas”.

La Danza Celestial

Mientras el joven danzaba en un éxtasis celestial, Narada se unió a él. Pronto, ambos se dieron cuenta de que, no eran dos los que bailaban, sin que el mismo Dios estaba bailando con ellos.

Reflexiones 

¿Quién es bueno? ¿Quién es malo?
No lo sé, pero comprendí que el santo, el místico, es el hombre que baila con Dios.

Puedes sacar tus propias conclusiones

La próxima semana, continuaremos con la historia de Dios, Narada, el anacoreta y el borracho.

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