Un paseo que cura: Simplemente Estar

Un paseo que cura

El poder de Simplemente Estar

Un lugar para dar un paseo sanador, con Anabela Santos

Un encuentro sagrado con la naturaleza

¡Buenos días! Estoy caminando por un lugar que para mí es muy tranquilo e increíblemente mágico. Confieso que hacía días que no venía por aquí. Para mí, es como tomar una pastilla de efecto inmediato. En cuanto empiezo a caminar, rodeada de árboles, es como si todo mi cuerpo reverenciara algo sagrado; algo que es sagrado para mí, al menos así lo veo yo.

Los árboles, toda la vegetación, el canto de los pájaros, los rayos de sol que penetran entre las ramas creando espacios de luz increíbles, el verde que cambia según le dé el sol, hasta el crujido de la madera al caminar… todo esto para mí es mágico. Es como una vitamina, algo que me da vitalidad, me hace sentir muy agradecida, plena y parte de algo increíble.

Como estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, al igual que Él, tenemos el mismo poder creador sobre nuestra vida y nuestra realidad. Tenemos el poder de cambiar lo que no nos gusta y mejorar aquello que siempre quisimos, pero que, por algún motivo, aún no le hemos dedicado tiempo.

El poder de «simplemente estar»

Quería dejaros esta reflexión porque a veces buscamos fuera muchos tipos de medicinas y curas, cuando una simple caminata por la naturaleza realmente hace milagros. No tiene por qué ser muy larga; puede ser en un sitio cerca de vuestra casa donde haya árboles, contacto con la naturaleza, pájaros volando… cerca del mar o no, no importa. Seguro que cada uno de vosotros conoce un lugar cercano donde podéis conectar, respirar de forma serena y «simplemente estar».

El «simplemente estar» hoy en día es un verdadero desafío, ¿verdad? En este mundo de prisas que todos conocemos, esta conexión tan mágica y divina que habita en nosotros está, a veces, a un paso muy corto. No implica un gran esfuerzo, es solo cuestión de decidir: «hoy voy a hacer esto por mí».

La mejor inversión: en ti mismo

La mejor inversión que podemos hacer, sin duda, es en nosotros mismos: en nuestro bienestar, en cuidarnos y en hacer que ese amor propio crezca a diario. Se manifiesta de diferentes formas; estos 10, 15 minutos o media hora, según la disponibilidad de cada uno, pueden marcar la diferencia.

¡Pensad en ello y, más que pensar, hacedlo! Sentiréis los efectos, tal como los estoy sintiendo yo en este momento.


Reflexión espontánea de Anabela Santos, alumna, grabada durante un paseo por la naturaleza.

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