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Goa India y el buen amigo, San Francisco Javier

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san francisco javier.goa.oldGoa India y el buen amigo

Años antes del viaje a la India, visité  el castillo de Javier, en  Navarra – España. Fue una excursión en la cual me llené de datos históricos; hablaban de un señor llamado Francisco Javier, uno de los siete primeros seguidores de San Ignacio de Loyola, el fundador de los jesuitas. El dato más importante que guardé fue que  se había marchado a Oriente como un peregrino de la fe y que vivió sus últimos años en Japón e India.

Pero fue llegar a Goa en India y todos los fundamentos biográficos se borraron  y sentí que estaba en la casa de un amigo, en la casa de Francisco Javier,  la casa del  buen amigo. En una urna expuesta al público, en el convento de los jesuitas de Old Goa, se hallan sus restos.

San Francisco Javier aparte de representar el espíritu misionero y otras cualidades, lo que se siente donde descansa su cuerpo incorrupto, es la amistad y la  bienvenida de sus ángeles custodios.

En los patios de la iglesia del Buen Jesús de Goa, hay calidez, paz, no importa la religión que profesen quienes lo visitan, ni cómo están vestidos, en ellos se respira el aire del buen amigo que los recibe, les ofrece un espacio espiritual para descansar y  recuperar las fuerzas. Y quienes  lo visitan lo hacen con afecto, con cortesía. Se paran embelesados delante del altar donde está su cuerpo, como si descubrieran un tesoro.

Una joven hindú me decía, “Francisco Javier nació lejos de aquí y murió en una isla, pero su casa para los amigos está aquí. El vino a India  para hacer nuevos amigos”. Totalmente convencida y con sus ojitos brillantes encendidos me repetía estas palabras: “Vino a India para hacer nuevos amigos”.

El alma no pertenece a un sitio físico de la  tierra. El alma  se mueve en ella. El alma es caminante, es peregrina, se relaciona con otras almas, se reencuentra con amigos y hace nuevos amigos.

“Encontrar un buen amigo es como encontrar un gran tesoro”. No es necesario que viajes a Goa India para sentir ese calor dulce que dejan las palabras de los amigos en el corazón.

Hoy es un buen día para compartir, no importa cuán lejos estén. Sí están aquí en la tierra o en los cielos, lo que importa es tenerlos presentes, quererlos como son o como fueron, sin querer corregirlos.

Entiende que la vida es aprendizaje no enseñanza, por lo tanto, solo tenemos que amar a los amigos.

Si tienes amigos que fallecieron, haz una oración por ellos, deséales lo mejor. Si tienes amigos lejos, piensa en ellos con alegría y buen deseo, ellos lo sentirán porque donde están tus pensamientos estas tú.

Y si los tienes cerca invítalos a pasar un momento y reír juntos.

Recuerda encontrar un buen amigo es como encontrar un gran tesoro

Paz y bien  Hasta la próxima semana.

María Benetti Meiriño

Para escuchar este artículo en la voz de la autora haz clik AQUÍ.

También puedes leerlo en la revista Sexto Sentido.

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