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La noche oscura del alma, una oportunidad para renacer

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Imagen de María José Lencina

Aún con el tiempo, conservo unos pocos amigos de la infancia, con los que he mutado en muchas María José a lo largo de los años y seguimos el camino, a veces más cercanos, otras veces más distantes. En ese compartir he visto o me han contado sus historias, sin que yo estuviera plenamente consciente,   de que se trataban de noches oscuras de almas; también a ellos les ha tocado ver y compartir las mías. Supongo que quizás se preguntarán que es eso. Pues bien, aquí vamos:

“Es un período difícil de la vida espiritual. Un camino de búsqueda de sentido que se da en el interior de cada uno. De esa transformación, surge un ser renovado.”

Casi todos los seres humanos experimentamos, alguna vez, un período en que la vida deja de tener sentido ya sea por factores internos, por ejemplo, una crisis propia donde todo está bien en el afuera pero nosotros ya no somos capaces de disfrutarlo ni ser felices. Entonces nos alejamos de nuestros seres queridos y amigos prefiriendo la soledad porque creemos que la vida tiene que ser algo más. O bien puede ser detonado por factores externos, como una muerte, una ruptura de pareja, una enfermedad.

Todavía recuerdo como si fuera ayer, mi primera noche oscura del alma de 2012 a 2014 que implicó el fin de un trabajo de años e inicio de otro diametralmente opuesto, la ruptura de una pareja, y una mudanza repentina; morir y renacer de una manera en la que sólo uno está alerta de los inmensos cambios internos imposibles de describirlos con palabras, simplemente suceden, se imponen y no hay marcha atrás. Al final de esa etapa mi directora espiritual y yo la apodamos “La Resurrección”. Ya no queda nada de aquella versión mía, pero mi esencia permanece. Entendí con el tiempo que de eso se trata, de un tumbo de banco que cambia el curso de tu vida para siempre.

Imagen de María José Lencina

Hace 6 meses atrás sentí haber atravesado otra por un conjunto de factores que involucraban una muerte cercana y una enfermedad, me llevaron de forma sutil pero contundente a la cama; aunque algo había cambiado, ahora era consciente de que se trataba de otra noche oscura del alma y me dije:

Es tiempo de ir hacia adentro

No hay nada que podamos hacer cuando éste se nos impone, sólo adentrarnos con valentía y fe en el proceso de transformación. Si bien produce mucha incertidumbre, hay una sola cosa que es innegable, su efecto de transmutación. Te propongo que recuerdes algún proceso fuerte que hayas tenido  en donde tu vida jamás volvió a ser igual y te felicites porque todo eso te trajo hasta acá y te habilita a ser quien sos hoy. Felicitaciones para ambos, para vos y para mí, porque lo hemos superado y aquí estamos listos para continuar disfrutando de la vida y todo lo que ella tiene para ofrecer!

Paz y Bien

María José Lencina Artigas

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    • María José Lencina Artigas

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