El humano que camina
Lo humano es caminar
Parece que nuestra madrecita Eva nos ha contagiado a todos esa tentación de querer llegar a Dios por el camino corto, es decir, comemos una manzana y ya está. Pero Dios corrigió ese camino errado, y le dijo al hombre: no para hacer de la tierra un paraíso tendrás que cultivarla y saldrán espinas y abrojos, y tendrás que aprender a vencer la ignorancia, a dominar las dificultades y corregir los errores… La vida humana en esta tierra puede ser un Paraíso, pero hay que trabajarle hay que caminar hacia él. Lo humano es caminar.
Esto es lo que expresan las mitologías, con un lenguaje que nos da a conocer la realidad, la más profunda verdad de la vida del hombre. Mircea Eliade decía que las mitologías son el tejido que el ser humano ha ido realizando, desde la experiencia y a lo largo de los siglos, para decirse a sí mismo quién es.
Retengamos esta idea impresionante y hermosa: el hombre, a lo largo de los siglos y a través del esfuerzo, de lágrimas y alegrías, de sombras y de gozos, ha elaborado una visión del hombre gracias a ese caminar por el destierro. Sin las desgracias después del Paraíso seríamos más pobres, y en segundo lugar, la forma que tenemos de conocernos es siguiendo las pisadas que hemos ido dejando a lo largo de la geografía y de la historia.
Para ser cristiano antes hay que ser hombre
Cuando uno dice que él ya ha hecho su carrera, que ya se sabe el catecismo, o que no le molesten con nuevas ideas o preguntas, se instala, se hace sedentario, y como los sedentarios no gustan a Dios, está claro que ni siquiera deben ponerse a estudiar teología. Me temo que el mundo está lleno de cristianos gordos, rechonchos, con graneros llenos que ya lo saben todo; éstos no son cristianos, porque no son hombres; para ser cristiano antes hay que ser hombre. Así de serio es el tema.
Donde hay un hombre establecido, no hay hombre. Donde hay un hombre que camina, la historia tiene futuro. Y como la entraña del hombre es caminar, lo cristiano es justamente el fruto de esa entraña de lo humano. Dios está presente en el hombre que camina, porque caminar es siempre acercarse a ese Dios que deseamos desde dentro -lección de Eva- y desearle, es ya tenerle dentro.
Juan José Fernández Ibáñez sj,
Texto tomado en el capítulo 2 de su obra El peregrino Insatisfecho- Seguimos tus Huellas 3, Editorial De Oriente a Occidente,
www.editorialdeoao.com
Imagen de Alejandro Vaccari, tomada en Bariloche- Argentina
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