Nepsis La Vigilancia Atenta

NEPSIS: LA VIGILANCIA ATENTA A LA PRESENCIA DIVINA
La atención o presencia consciente, la atención continua a cualquier cosa que surja en cada momento no es una corriente oriental ajena al cristianismo. La atención consciente, que mezcla la concentración y la consciencia receptiva, es una de las técnicas más sencillas de aprender. Es bien conocida en la teología cristiana ortodoxa en su acepción griega: “nepsis”, que significa “atención vigilante”. De hecho, la belleza, el sentido de pertenencia a Dios y el amor que buscamos están disponibles aquí y ahora, sólo necesitamos aclarar la mente y abrir los ojos, ¡que es precisamente lo que pretende enseñar la práctica de la atención vigilante, presencia consciente o “nepsis”!
Cuando prestamos atención a la experiencia, momento a momento, despertamos de las ilusiones y de las preocupaciones que la mente fabrica, y retornamos a la claridad, a la precisión y la sencillez del presente, donde realmente se “vive” la vida (valga la redundancia) … y ahí está Dios esperándonos. Lo extraordinario respecto a la atención consciente es que no tienes que limitar tu práctica a ciertos lugares y momentos, puedes practicar el despertar y la atención dondequiera que estés, en cualquier momento del día o la noche, en unión con el Espíritu Santo, a través de la oración o la contemplación.
ORACIÓN DE ABANDONO EN DIOS
Esta oración, compuesta por Carlos de Foucauld, es ideal como plegaria ante un problema que surja, una enfermedad o ante una situación de estrés extrema y compleja.
Dios está ahí para darnos fuerza y templanza:
«Padre, me pongo en tus manos: sea lo que sea, te doy las gracias. Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Padre. Te confío mi alma, te la doy con todo el amor de que soy capaz, porque te amo y necesito darme, ponerme en tus manos sin medida, con una infinita confianza«.
Reza esta plegaria con todo tu corazón, amor y devoción. Recordemos que esta oración va muy bien para repetirla en la vida cotidiana, en medio de las dificultades y los problemas de cada día, pero deberíamos hacerla con plena consciencia, y que resuene desde el corazón.
«Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos». (2 Corintios 4:8)
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