Dichosa la que no concibió
Le dijo una mujer de entre la muchedumbre: “Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron”. Él le respondió: “Bienaventurados aquellos que han escuchado la palabra del Padre y la han guardado de verdad, pues días vendrán en que diréis: Dichoso el vientre que no concibió y los pechos que no amamantaron”.
Cuán extasiada estaría la mujer ante las palabras y la presencia de Jesús, que la llevaron a tratar de evocar lo que habría sentido su madre, que de seguro habrá sido la mayor dicha que cualquier mortal pueda imaginar. Y cuál habrá sido su sorpresa al escuchar la respuesta de Jesús, que al compararlo con la felicidad que siente el que practica las palabras del Padre, este hecho tan gozoso queda como si nada, añadiendo además que aquel que guarde de verdad las palabras del Padre, queda resguardado de cualquier terrible cosa que los días puedan traer y que nos puedan llevar a exclamar: dichosa la que no concibió ni amamantó.
La imagen es de Francisco Castro Miramontes ofm, desde o Alto do Cebreiro- Galicia España

