Encontrar el hilo de la Vida: La búsqueda de lo inmutable en un mundo cambiante

Encontrar el hilo de la Vida:
La búsqueda de lo inmutable en un mundo cambiante

imagen de Francisco X. Castro Miramontes ofm desde o Alto do Cebreiro

Reflexiones y confrontaciones

Una de las personas con las que confronto casi a diario mi forma de pensar es un tal Osho. No coincido con todo lo que dice ni, sobre todo, con el tono en el que a veces lo expresa. Sin embargo, aborda los temas con una originalidad que me atrapa y por eso disfruto este constante diálogo con él.

Digo «diálogo» porque, aunque él ya ha hablado, yo le respondo en mi mente: lo confronto, le insinuó en qué discrepo, lo aplaudo cuando me parece genial y, en otras ocasiones, simplemente me detengo a pensar: ¿Qué querrá decir realmente este hombre?

El mundo en flujo constante

Hoy quiero compartir una de sus reflexiones que me hizo aplaudir de inmediato.Osho dice:

«Este es el trabajo de un meditador: encontrar el hilo.
El mundo es un flujo constante, como un río que fluye sin cesar. Pero, tras todo ese cambio y movimiento, debe existir un hilo conductor que lo mantenga unido. No puede haber transformación sin algo que permanezca absolutamente inmutable. Si todo cambiara sin un principio de estabilidad, el universo se desmoronaría.

La vida es como una guirnalda: no vemos el hilo que une las flores, pero está allí, sosteniéndolas. Sin él, solo habría un montón de flores dispersas, no una guirnalda. La existencia no es un conjunto caótico, sino un patrón bien trazado.

Todo cambia, pero hay un principio inmutable que sostiene la ley cósmica. Esa ley se llama Sadashiva, el Dios eterno, atemporal e inmutable.

Y ese es el trabajo de un meditador: encontrar el hilo.

Solo hay dos tipos de personas: aquellas que quedan deslumbradas por las flores y olvidan el hilo, y aquellas que buscan el hilo y construyen su vida sobre lo que perdura. Los primeros viven atrapados en lo efímero, sus logros se desvanecen como castillos de arena o barcos de papel. Los segundos, en cambio, dedican su vida a aquello que siempre permanece. Y ellos nunca son perdedores.»

Hojas sueltas o páginas cosidas

Curiosamente, el día anterior a leer este pensamiento de Osho, hablaba con un compañero de trabajo sobre una idea similar. Me decía: Si las páginas de un libro no están cosidas, no sirven. Hojas sueltas se las lleva el viento; aunque contengan un gran mensaje, será imposible leerlo en orden. Pero si están bien unidas, aunque el libro pierda sus tapas, su historia seguirá intacta.

La pregunta final

Tiene razón Osho: si no hay un hilo que conecte nuestra existencia, lo que hacemos, lo que pensamos y lo que decimos, no hay vida plena, no hay unidad, no hay consistencia, no hay coherencia. En definitiva, no hay un libro que se pueda leer, solo hojas dispersas que vuelan al capricho del viento.

Entonces, la  hermana pregunta es inevitable:
¿Has encontrado el hilo que une tu vida, o sigues recogiendo hojas al viento?

Paz y Bien. Paz y Alegría

Gumersindo Meiriño Fernández

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