Secciones

Día del Padre. 19 de marzo San José

Compartir:

Imagen de Robert Cheaib en Pixabay

José, el padre adoptivo de Jesús, era, según los relatos que se conocen sobre él, un hombre fuerte, valiente, trabajador, discreto, que sabía escuchar y cumplir su misión, lejos del espectáculo, de forma eficaz y prudente.

Algunos detalles de su vida:

  1. En el Evangelio no se cita ni una sola palabra suya. Es, por tanto, silencioso y humilde.
    No habla, pero sí escucha, en varias ocasiones se le ve atento a los mensajes que le llegan.
  2. Apenas se conocen detalles de su vida. Es discreto y prudente.
  3. Desaparece de la existencia, sin hacer ruido. No se sabe ni cómo ni cuando deja este mundo. Solo se conoce que cumple su misión con fidelidad y practicidad.
  4. Se celebra su fiesta dos veces; una el día diecinueve de marzo, como padre de Jesús y otra el día uno de mayo, como ejemplo de obrero y trabajador.
  5. Es patrono de la Iglesia Católica, de la buena muerte, de las familias, de los padres… y de diversos países y ciudades, por ejemplo la capital de Costa Rica, se llama San José.
  6. San José, según el Evangelio, tiene buena conexión con los ángeles. Ellos le guían varias veces en sueños.
  7. Es práctico y pronto para poner en marcha su familia en distintas circunstancias, después de recibir los mensaje

***

Teresa de Ávila, la gran mística, dijo en más de una ocasión que no recordaba haber pedido algo a Dios, por medio de san José, que no se le concediera.
En el mismo sentido en la tradición se conserva que el que haya repetido esta oración –que le ofrecemos a continuación- a San José, dicha con fe, nunca falla:

 Oh san José, cuya protección es tan grande, tan fuerte y tan inmediata ante el trono de Dios, a ti confío todas mis intenciones y deseos.

Ayúdame, san José, con tu poderosa intercesión, a obtener todas las bendiciones espirituales por intercesión de tu Hijo adoptivo, Jesucristo Nuestro Señor, de modo que, al confiarme, aquí en la tierra, a tu poder celestial, Te tribute mi agradecimiento y homenaje.

Oh san José, yo nunca me canso de contemplarte con Jesús adormecido en tus brazos. No me atrevo a acercarme cuando Él descansa junto a tu corazón. Abrázale en mi nombre, besa por mí su delicado rostro y pídele que me devuelva ese beso cuando yo exhale mi último suspiro.

¡San José, patrono de las almas que parten, ruega por mi! Amén. 

***

Las Carmelitas Descalzas suelen rezar esta otra:

“Querido padre san José: Seguro de ser escuchado por tu amor por nosotros, dejo en tu corazón, lleno de esperanza para que presentes a tu Hijo esta Gracia que necesito.
Te pido que escuches las oraciones de todos cuantos me han pedido que rece por ellos y dales todo lo que necesitan y les conviene. Querido padre san José, ruega para que cada uno de nosotros seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.” Amén

Compartir:

Déjenos su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *