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Teresita de Lisieux, uno de octubre

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Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, más conocida como Santa Teresita de Lisieux, nació en un pequeño pueblo francés  de Normandía en  Alenzón, el 2 de enero de 1873, y falleció en LisieuxNormandía el 30 de septiembre de 1897.
De jovencita entró en un monasterio de clausura como religiosa de las Carmelitas Descalzas. Fue declarada santa en 1925 y patrona de las misiones. En 1977, a pesar de solo haber escrito un libro, una autobiografía, – que ya un clásico de la espiritualidad- fue declarada Doctora de la Iglesia.
No deja esta mujer, a pesar de su ternura, de crear paradojas en la historia. En primer lugar al ser nombrada como  patrona de las misiones, ella que nunca salió del convento de clausura. Y, en segundo lugar, al recibir el título de Doctora de la Iglesia, con un solo libro escrito y no de teología, sino contando su vida.
El libro que la hizo famosa y conocida se titula Historia de una Alma (l’Histoire d’une Âme). Con él ha conmovido a millones de personas. Sin este escrito la vida de Teresita, monja de clausura, habría pasado  desapercibida. En él relata su camino espiritual desde niña, con su familia, hasta sus peripecias para entrar en el Convento y sus vivencias en él. Con ella se extendió en el mundo de la espiritualidad lo que se llama el Caminito de la Infancia Espiritual.
Citaremos algunos de sus pasajes que son profundos, sencillos y maravillosamente encantadores:

Entonces, llena de una alegría desbordante, exclamé: «Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mío. En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor; de este modo lo seré todo y mi deseo se verá colmado.»
(…)
Si todas las flores quisieran ser rosas, la naturaleza perdería su gala primaveral.
(…)
Pero en vez de desanimarme, me he dicho a mí misma: Dios no puede inspirar deseos irrealizables; por lo tanto, a pesar de mi pequeñez, puedo aspirar a la santidad.
(…)
En este camino, sólo cuesta dar el primer paso. Mis primeros pasos hallaron más espinas que rosas.
(…)
Hay cosas que si se exponen al aire pierden su perfume, y hay sentimientos del alma que no pueden traducirse al lenguaje de la tierra sin que pierdan su sentido íntimo y celestial.
Sentía que vale más hablar con Dios que hablar de Dios, ¡pues se suele mezclar tanto amor propio en las conversaciones espirituales! 
(…)
Cuando se ama, uno siente la necesidad de decir mil locuras.
(…)
He observado que Jesús no quiere que haga provisiones. Me alimenta momento a momento con un alimento totalmente nuevo, que encuentro en mí sin saber de donde viene…
(…)
Pensé en mi interior que, si empezaba a justificarme, no iba a poder conservar la paz en mi alma.
(…)
Estoy muy lejos de practicar lo que entiendo tan bien, pero el simple deseo que tengo de hacerlo me da paz.
Hay muchas enseñanzas en este entrañable escrito, para muestra son más que suficientes.
Les dejamos un enlace para leer online su obra HISTORIA DE UN ALMA, pulse aquí
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