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Pandemia mundial 2020: una oportunidad para el cambio

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Javier Akerman meditando

Vivimos en una sociedad tan interconectada en esta era de la “posverdad” que ante el monotema del coronavirus (Covid 19) debemos aprender a pensar y a tomar decisiones desde la coherencia y el sosiego. No hay nada más destructivo que el miedo y nada más pernicioso que la mentira.

Además de recordar las normas de asepsia (lavado de manos, desinfección de objetos con los que estamos en contacto, aislamiento preventivo…), deberíamos tratar de no reenviar mensajes masivos sin conocer las fuentes genuinas de información, mensajes que suelen ser apocalípticos y que se propagan a mayor velocidad que el propio virus, desencadenando miedo y comportamientos compulsivos e irracionales.

Aprovechemos el aislamiento en nuestros hogares para retomar hábitos sencillos de alimentación, profundicemos en la reflexión y retomemos los lazos humanos y familiares que probablemente teníamos un poco olvidados. Revisemos también nuestros hábitos de consumo, de la necesidad de la «reutilización», por ejemplo, además del reciclado. El virus será sometido y frenado, pero el cambio social que ha generado y que ya estaba “hibernado” en el propio sistema económico-social, nos ha expulsado de nuestra zona de confort, por eso debemos buscar entre todos la forma de construir una sociedad más justa, equitativa, ecosostenible y humana. Será duro, debemos asumir que tendremos que hacer ajustes imprescindibles, incluso «reinventarnos» y aprender a pensar como colectivo, de forma menos egocéntrica. No es momento de pedir responsabilidades por esta pandemia… por el momento. Eso, tarde o temprano, llegará.

Tampoco de explorar vías conspirativas (no descarto que pueda haber tramas insospechadas detrás del Covid 19). Creo que tenemos la oportunidad de estar «despiertos», atentos y autoconscientes, de mirar más allá del miedo paralizante y empezar a usar la imaginación para crear nuevos enfoques, desde la ecuanimidad y la solidaridad. Esta crisis epidémica está provocando a su vez una «purga» interior que hará salir de nosotros lo mejor y lo peor, y eso será inevitable. Es también una potente cura de humildad para todos. La vida es cambio, aunque no lo queramos aceptar. Es hora de avanzar con nuevos caminos, nuevos retos y una esperanza común. Podemos aprovechar este confinamiento para orar, meditar, leer y conversar con los que tenemos a nuestro lado y mantener una sana comunicación con el resto de las personas; estamos aislados físicamente, pero no espiritualmente.                                 

La compasión y el amor son una eficaz vacuna contra el virus del egoísmo, el miedo y la desesperanza. Cuando hayamos vencido al virus debemos entonces empezar a ·ver las cosas de otra forma”, a revisar nuestros hábitos… a nosotros mismos como seres esirituales. 

Por todo lo expuesto creo que podríamos comenzar con pequeños gestos individuales, tales como como:  

No reenviar noticias o mensajes catastrofistas ni apocalípticos, pues generan alarma social y pueden tener consecuencias impredecibles (acaparamiento de alimentos con el consiguiente desabastecimiento de mercados, etc.). 

Desarrollar más que nunca “atención plena” y no dejar de practicar la meditación.  

Orar “desde el corazón”: «Y les propuso una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar». (Lucas 18:1). La oración es una “fe que crea, una acción que transforma y un camino al Misterio de Dios”. 

Sonreír, pues es importante no “esculpir rostros que reflejen derrota, ira o desesperanza”. 

Ciencia y Espiritualidad deben ir de la mano, pues razón y fe son una buena fórmula que deberían reconciliarse para fortalecer nuestro futuro sin fanatismos polarizados. 

Que nuestras palabras sean coherentes y “correctas”, que estimulen la compasión y el amor y que no sean semillas de miedo y de incertidumbre. 

Vuestros pensamientos deberán vibrar en elevada frecuencia de amor, paz y esperanza. 

Instituto Internacional Jamyang Yoga- Vigo

¿PODEMOS TOMAR ALGO PARA AUMENTAR LAS DEFENSAS?  

Hay estudios que avalan la eficacia de:

Echinácea (Equinácea): Es una de las plantas más utilizadas en fitoterapia para estimular la inmunidad. Aunque se pueden tomar las flores o la raíz, lo más recomendable es recurrir a presentaciones como comprimidos y tinturas con contenido estandarizado.

Aceite de Orégano Salvaje: El orégano incluye en su composición sustancias antivirales como el carvacrol.

La manzanilla en infusión es desinfectante: Podéis hacer vahos de las vías respiratorias antes de salir de casa y al volver de la calle. Un puñado de flores de manzanilla (romana, etc.) en litro y medio de agua hirviendo; retirar del fuego, tapar la cabeza con una toalla e inhalar y exhalar por la nariz y la boca los vapores, procurando no quemaros. Con el agua de la infusión podéis lavaros la cara también. Este uso como desinfectante de la manzanilla es menos conocido.

En definitiva, esta epidemia pasará, y de ella debemos aprender de cara al futuro y sacar una enseñanza que sea fructífera y beneficiosa para todos los seres humanos y al mismo planeta. 

«Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos». (2 Corintios 4:8)

P. Francisco Javier Akerman Alonso

Ejercicios para activar el metabolismo durante el aislamiento

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