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La puerta de “Benediktushof”

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Las puertas viejas y las puertas nuevas. Hace unos meses con mi esposo y un amigo visitamos Holzkirchen en Alemania, fuimos a “Benediktushof, la casa del maestro espiritual como se lo llama a Willigis Jäger, el teólogo, benedictino y maestro zen.

Benediktushof, como casi todos los conventos fundados por la orden de San Benito, está en un lugar apartado, cercano a un río, rodeado de vegetación.

 
Llegamos de noche, cansados y con frío. En lo personal esperaba encontrarme con un portal de madera que indicara el sitio, incluso alguna imagen de San Benito o de algún santo de la orden, como en los demás cenobios dado que Jäger es benedictino. Pues nada, todo lo contrario a lo que imaginé. A pesar de estar oscuro, las lámparas del patio dejaban ver un prolijo jardín, grandes árboles, flores, cercos bien cuidados, caminos de piedra, y un muro angosto que tiene pintado el nombre “Benediktushof”, este austero indicador, nos daba la bienvenida a su casa y con pequeñas flechas las distintas opciones de entradas.
 
El convento se convirtió en una casa moderna y práctica que conserva algunas de sus estructuras del pasado.
 
Por hacerse un poco tarde, fuimos al comedor, un edificio viejo, renovado, paredes de vidrios que miran a los jardines, todo el interior muy iluminado, suave música en el ambiente, fuentes de agua a los costados de la puerta de entrada, la cocina en medio del salón.
 
Estaba en casa, de uno de los más importantes maestros espirituales de nuestro tiempo.
 
La vibración del lugar es maravillosa, para ponerlo en palabras es mirar un diamante con sus caras brillando a todas las direcciones.
 
Los olores de las especies, romero, albahaca, jengibre, el canto de las pequeñas fuentes de agua, los vidrios transparente dejaban estar con los arbustos, el cielo y sus estrellas, todo era de cuentos de hadas, todo era unidad.
 
Sin ser consiente estaba en un estado de oración esotérica. «Esoteros» significa «desde dentro» y desde adentro se fue sosegando mi mente y pude ir y ver que no era la única que estaba en esa realidad transpersonal.
 
Todas las aguas confluyen en el mar.
 
Con una pregunta ¿quieres comer algo de postre?, regresé de mi estado de meditación.
 
Mientras comíamos el postre, mi esposo y nuestro amigo, conversaban  sobre Santa Teresa de Jesús y los estados místicos de ella.
 
Comencé a reír, y me preguntaron: — ¿de qué te ríes?
 
—de las puertas viejas y las puertas nuevas— contesté
 
Unas puertas pueden ser de madera añejas, talladas con figuras y símbolos.  Otras alegóricas, marcadas con un austero pilar y diminutas flechas,
 
No importa el diseño, ni las formas físicas, lo que importa es cruzarlas, donde lo personal y lo no personal se encuentran, donde estamos todos unidos.
 
Te sugiero hacer una visita a la biografía de este gran maestro espiritual, no es necesario comprar sus libros, hay material suficiente en internet para bajar y leer.
 
PD: Willigis Jäger, monje benedictino, nació en 1925.
 
Paz y bien. Hasta la próxima semana.
 
Colabora: María Benetti Meiriño
www.mariabenettimeirino.com
También lo puede leer en el diario Primera Edición, Revista Sexto Sentido haciendo clik aquí,
o en la página web de la autora haciendo clik aquí
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